Regar en verano en la Costa del Sol

Regar en verano siempre es un momento delicado y sobre todo, conociendo la idiosincrasia del bioma y ecosistema de la Costa del Sol. Y no es lo mismo regar plantas de interior o patio que todo el jardín, un césped artificial, un xerojardín o árboles y arbustos. Además como hemos dicho el clima de esta zona tiene sus peculiaridades en las que puede influir la orientación del jardín y del paisajismo que se haya estado trabajando en ese espacio.

El riego, se sabe perfectamente, se debe hacer siempre a primera hora de la mañana o última de la tarde para que el sol no la evapore o provoque efectos adversos en las plantas que reciben el agua. Es importante que el agua llegue a las raíces por lo que tendremos que tener en cuenta el nivel de humedad y periodicidad de riego al que vayamos a someter al jardín o plantas, ya que cada especie tiene unas necesidades específicas. También influye el sistema de riego que tengamos instalado y cuya programación un jardinero profesional puede establecer, además de atender personalmente las diversas plantas o especies más delicadas.

riego de jardines

La climatología también puede hacer de las suyas ya que los vientos cálidos de la Costa muchas veces pueden quemar las plantas o afectarlas, así como alguna ocasional tormenta de verano, que, de darse, aunque poco frecuentes, muchas veces son trombas de agua que saturan el ambiente de humedad.

En las plantas de interior el riego se hará con cuidado de que permanezcan húmedas pero no en exceso, teniendo cuidado de que estén a buen resguardo pues, aunque la planta sea de las que demandan mucha luz, siempre agradecerán no estar pegadas a las ventanas, prefiriendo para ellas rincones más umbríos y alejados de la luz directa que además suma potencia al cruzar por los cristales y no benefician a las plantas en tanta cantidad. La tierra tendrá que estar húmeda pasado un centímetro de la primera capa, que en ocasiones puede parecer algo reseca, pero las plantas de interior saben hacer una buena gestión incluso de la humedad ambiente. En función de las especies se puede regar cada tres días  y otras hasta dos veces por semana siendo la tierra la que realmente nos dirá lo que necesita.
Aquellas plantas que permanezcan más expuestas al sol recibirán con alegría que se le suministre algo de agua a las hojas pulverizando sobre ellas mientras que las más sensibles son agradecidas al disponer el riego con un plato bajo la maceta y ya ser «irán sirviendo».

En cuanto al césped normalmente se regará, sobre todo en los veranos secos y calurosos, una vez al día por la mañana, a ser posible (temprano, como hemos dicho), con una cantidad de entre 20 y 25 litros por metro cuadrado. Con unos 10 minutos será suficiente. Otra recomendación es regar por las noches para que el agua se evapore menos, ya en función de la disponibilidad de agua de la zona, pero este sistema tiene que hacerse con cuidado para que no aparezcan hongos. Si el césped está recién cortado necesitará algo más de agua.

 

Insectos en tu jardín. Aprende cuáles son buenos.

No todos los insectos son perjudiciales para un jardín, y ahora con el verano podemos ver más rondado por él, afanosos, haciendo su trabajo y también, a la vez, trabajando para nuestro jardín. Los insectos son uno de esos factores que el jardinero profesional vigila y tiene en consideración para ayudar al mantenimiento más natural posible del propio espacio ya que podemos recurrir a ellos como elementos naturales de control de plagas. Es más, si no contamos con algunos de estos ejemplares, podemos tener problemas innecesarios para el jardín.

Aprovechar el propio ecosistema es una decisión inteligente, siempre sabiendo qué tipo de especies podemos esperar y pueden afectar al jardín. Así, disponemos de ayuda de las siguientes especies que pueden interactuar con otras del jardín e incluso mantenerlas a raya. Ya solo intervendríamos en caso de ver que estamos ante una plaga habitual de verano o similar a la que tendríamos que prestar especial atención y utilizar otros productos.

El ciempiés es una especie voraz que consume y devora gran cantidad de insectos, y, entre otros, plagas que afectan a los jardines. Con ellos estás seguro de que varias de las plagas más habituales de los jardines serán su almuerzo. Normalmente necesitan lugares húmedos y oscuros donde prosperar así que es posible encontrarlos en la húmeda tierra bajo setos, césped o macetas que estén a la sombra. Son especialmente efectivos contra gorgojos, larvas y babosas que pueden destrozar nuestra plantas rápidamente.

ciempiés

 

Mantis religiosa, una de las grandes conocidas de los jardines. Hay que tenerlas bajo supervisión porque, aunque puede atacar a las plagas también a los insectos beneficiosos.

Las arañas, sobre todo la araña lobo puede acabar con otras semejantes, como la araña roja que es una de las mayores plagas de los jardines. También con escarabajos, moscas, mosquitos y otras criaturas parecidas que pueden tener repercusiones en nuestro jardín.

Con las avispas tenemos que tener más cuidado. Es cierto que no son beneficiosas como las abejas o escarabajos, que tienen un afán polinizador sino que tienen un aspecto de control de plagas al ser carnívoras. Solo hay que vigilar que no prosperan demasiado y empiezan a acabar con todos los insectos del jardín, además de la molestia que puede ser para las personas que quieran disfrutar de él y, de repente, toda zona húmeda se vea llena de estos insectos.

Por otro lado las mariquitas son especialistas en pulgones, como los saltahojas, que se alimentan de ellos en gran cantidad y pueden ayudar a nuestras plantas.

mariquitas para plagas de jardín

Estas son solo algunas de las especies más beneficiosas de los insectos que podemos tener en el jardín.