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palmera datilera

La palmera datilera

Sin duda una de las plantas más comunes en la Costa del Sol es la palmera datilera, conocida por su nombre científico como Phoenix dactylifera. Es tan antigua en la Península como los Cartagineses, de quienes se supone que introdujeron el cultivo al encontrar tierras propicias.

Las palmeras tienen diversas partes que hay que diferenciar. Es una planta rústica y dura, que aguanta bien siempre que esté húmeda y tenga cerca la presencia del mar. Aunque tienen varias plagas propias, como el picudo rojo, suelen resistir con los cuidados profesionales que una empresa de jardinería en Málaga puede proporcionar y así formar parte de un palmeral o de decoración urbana, como suele verse, plantadas muchas veces en línea.

¿Qué partes componen la palmera?

De abajo a arriba podemos ver las siguientes partes:

Hojas: las hojas de la palmera, que necesitan poda y cuidados relativos, swon largas, de entre 15 y 5 metros de largo, con foliolos verdes. Cuando se secan cuelgan de la palmera y hay que podarlas, lo que formará parte de la corona que, más tarde, habrá que rebajar para que se incorporen al tronco.

Corona: Como hemos dicho, se forma con las bases de las hojas y de su top emergen los frutos, primero dentro de vainas hasta que se derraman hacia abajo. La corona, rebajada y bien podada, da pie al crecimiento del tronco.

Tronco: también conocido como estípite, es robusto y recto, bien cuidado, y puede llegar a alcanzar entre 25 y 30 metros de altura en condiciones óptimas.

Raíces: las raíces de las palmeras no suelen profundizar más allá de los 60 centímetros, no son invasivas como en otros árboles, y tienen como finalidad también el anclar al ejemplar al suelo para soportar fuertes rachas de viento (además de su finalidad nutricional, claro). También suelen aparecer brotes o hijuelos entre sus raíces en las temporadas pertinentes.

Fruto: el fruto de la palmera es el dátil, uno de los frutos más completos que existen debido a su alta mineralización con mienrales poco comunes como el boro y el zinc, entre otros, una gran cantidad de vitaminas (A, B, K, C y E) y fructosas.