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El mejor abono para tu jardín

En muchas ocasiones, cuando no contamos con un jardinero profesional que nos aconseje, nos encontramos, estupefactos, ante las estanterías de algún centro comercial o tienda, pensando en qué es lo mejor para nuestro jardín en el tema de abonos.

Somos asaltados por múltiples dudas: liberación lenta, orgánico, ph alto, plántas ácidas…

Lo primero que tenemos que saber es de qué se compone nuestro jardín, como cualquier especialista profesional te diría. Debes saber que abonos hay de dos tipos, fundamentalmente: macronutrientes, compuestos de nitrógneo, fósforo y potasio, y los micronutrientes, que están compuestos por hierro, magnesio, azufre, etc. Deberemos elegir el tipo de abono que beneficie al mayor número de plantas que tenemos en el jardín.

Cuando se trata de un paisajismo donde además tenemos distintas especies en un orden determinado será más fácil, normalmente, aportar estos nutrientes a las plantas sabiendo de ellas qué necesitan en cada momento. Un jardinero profesional en Marbella te diría que hay que organizar un calendario en función de las necesidades y especies presentes.

Si queremos abonar césped recurriremos a un abono de liberación lenta  dado que esta especie requiere mucho nitrógeno. De no ser de liberación lenta perderíamos con el riego sucesivo todos esos nutrientes y no serviría de mucho, volviendo a necesitar abonar en breve tiempo. Es importante que ese abono sea específico dado que usar uno genérico lo que provocaría sería un estrés en la planta que provocaría que un gran perjuicio para esta.
Lo mismo nos va a suceder con las plantas más específicas, como las ácidas o las de climas extremos como cactus u orquídeas que tienen requerimientos especializados para atender a sus necesidades nutricionales.

En cuanto al formato, dependerá del uso. Si es para interiores y balconadas, jardincitos urbanos o terrazas, lo más ideal, sobre todo si usamos el riego con regadera será el líquido, que es fácil de conservar y usar, incorporándola a la regadera. Un poco más trabajoso pero efectivo es el riego con abonos solubles, que deberemos disolver en el recipiente antes del uso. Si bien su conservación es fácil, hay que limpiar bien el recipiente después de su uso, sobre todo si es un abono específico y vayamos a regar otras plantas que no tienen las mismas necesidades. Los abonos granulados son muy fácils de conservar en sus recipientes pero suelen ser para jardines grandes y su disolución es bastante rápida. Se aconseja para plantas que tienen un gran índice de crecimiento en primavera.

La composición del abono que utilicemos variará mucho: por un lado están los químicos, recomendables en ciertas circunstancias concretas, puesto que producen una cierta salinización del sustrato, pero que en ciertas ocasiones nos convendrá. Por otro lado tenemos los orgánicos, que son aquellos que están compuesto de estiércol (quizás el abono más antiguo del mundo), el guano, el humus de lombriz, que es muy oxigenado y otros que hay. Un jardinero profesional sabrá que en estas ocasiones uno de los puntos importantes es la combinación de ambos.